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Neumáticos: El círculo de la vida
30-10-2006

En una superficie menor que en la de una simple postal, se decide el comportamiento de un vehículo en carretera. Una parte muy reducida del neumático, la que apoya contra el suelo, determina desde cómo será la frenada hasta cuánto combustible se gasta. En este artículo, deseamos poner el énfasis en lo vital que resulta mantener las ruedas en buen estado.

El neumático es el único nexo de unión entre el coche y el asfalto, por ello no sorprende que las compañías dediquen cada vez más tiempo a su producción. Sin embargo, ¿qué pasa con el conductor? ¿Por qué habitualmente no se preocupa?

Da igual que nos adviertan de que antes de un viaje hay que mirar las ruedas, porque el hecho es que, según los estudios, uno de cada 6 coches en España tiene que cambiar con urgencia sus neumáticos. El deterioro y la presión son los principales problemas a los que se enfrenta un neumático. No hace falta ser un experto en la materia para solventarlos; simplemente, basta con mirar.

En caso de desgaste, el neumático 'avisa' de que algo va mal. El dibujo, que, según la normativa, nunca debe ser inferior a 1,6 milímetros, es determinante. De un simple vistazo podemos comprobar si es la hendidura es la correcto, pero también si hay un corte, grieta o rotura. En todos esos casos, deberíamos cambiarlo, y antes de que sea demasiado tarde.

La presión de los neumáticos también debe ser controlada periódicamente. Un neumático puede estar aparentemente bien, pero su presión ser inferior o superior a la recomendada provocando unos efectos colaterales muy peligrosos. Normalmente, el exceso es más peligroso que la falta de aire, especialmente, por el riesgo de reventón.

También provoca otros síntomas como reducción de la huella de pisada, apertura de canales y grietas en la banda de rozamiento, excesiva tensión de los tejidos de la carcasa, mayor rigidez de suspensión, pérdida de confort o comportamiento anormal del vehículo en curvas.

La falta de presión, por su parte, arroja un mayor aplastamiento de la superficie del neumático, degradación de los materiales a causa de la generación de calor, desgaste más acentuado en los laterales de la banda de rodadura, rotura de telas, excesiva dureza de maniobra en el volante, deriva y mayor riesgo de 'aquaplaning' y mayor consumo de combustible.

Evitar un accidente por una presión inexacta es sumamente sencillo. Simplemente basta con consultar la tabla de inflado que se adjunta en el lateral del neumático (o en las puertas del vehículo) y acudir a una estación de servicio para medirla. Esta prueba se debe hacer en frío, a las 3 horas de haber realizado un trayecto o cuando se haya circulado menos de 3 km desde entonces.



   


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