
La combinación de este explosivo bloque de seis cilindros con el cambio manual de seis velocidades, la tracción trasera y un chasis maravillosamente perfilado para ofrecer el mejor comportamiento en carretera dan como resultado un cupé con el que disfrutar conduciendo pero a su vez exigente, delicado y en cierto modo complejo si las condiciones meteorológicas son adversas. Ante la presencia de lluvia, es mejor tomarse las cosas con calma, al igual que en las rotondas o en las carreteras de curvas enlazadas y asfalto deslizante. En estas circunstancias, sin la ayuda de la electrónica, el “susto” estaría casi garantizado. Afortunadamente las ayudas a la conducción resultan muy eficaces y mantienen al vehículo en todo momento en su sitio, abortando cualquier muestra de “descontrol” involuntario.
“Singles” acomodados
Su exclusiva y sofisticada mecánica junto con los niveles de calidad, confort y acabados de la firma alemana hacen ascender la tarifa de este modelo por encima de los 50.000 euros. Además su peculiar configuración 2+2, con unas plazas traseras muy limitadas en espacio para las piernas y altura de la cabeza, todavía reducen aún más su versatilidad de uso, realmente escasa. Es, básicamente, un coche para solteros o parejas sin hijos, aunque como segundo automóvil de la casa, ya que afrontar un viaje largo o el traslado de cualquier objeto voluminoso puede ponerlo en un compromiso. Y es que su maletero, con una boca relativamente pequeña y de 430 litros de capacidad, no ofrece precisamente muchas posibilidades.
Mas allá del perfil de cliente que puede permitirse un vehículo limitado a nivel de uso como este, hay que decir que se trata de un automóvil que ofrece, sin embargo, la opción de circular a un ritmo relajado y pausado con facilidad y de forma confortable, por lo que no debe descartarse o catalogarse sólo como un coche de “capricho” sino también como una opción válida para aquellos que realizan a solas largos trayectos por carretera o autopista de forma frecuente y que desean disfrutar conduciendo.
A nivel estético, su factura es sencillamente irreprochable, con una envidiable silueta y un elegante y sobrio interior, quizás en exceso, ya que en algunos aspectos, como la botonadura, los controles o las pantallas de información, se impone una actualización puesto que los grafismos y los mandos de la mayoría de dispositivos ofrecen una imagen anticuada.