Toyota RAV4 D4-D 136 CV Sol: Versátil y orientado al asfalto
13-05-2008
La estética exterior del RAV4 es bastante discreta
Con tracción total sin reductora, el todocamino de la marca japonesa ofrece funcionalidad y amplitud interior así como un excelente dinamismo en carretera, aunque su eficacia fuera del asfalto también es óptima.
El todoterreno ligero de Toyota se caracteriza, principalmente, por su buen comportamiento en carretera. Haciendo gala de una gran estabilidad en todo momento y bajo cualquier circunstancia, el RAV4 brilla por su agilidad y maniobrabilidad.
La suspensión es en gran medida la responsable de ello. Es lo suficientemente absorbente para garantizar la estabilidad pero también para mantener un grado de confort óptimo.No da la sensación, como otros modelos similares, de que las inercias o los balanceos de la carrocería afecten especialmente a su ritmo de marcha
en carreteras viradas, ya que la firmeza del tarado de los amortiguadores se encarga de contrarrestar este efecto.
Incluso en entornos urbanos es sencillo de conducir y hacerse con él resulta fácil, puesto que sus medidas son bastante contenidas. Además, la posición de conducción y una visibilidad bastante buena contribuyen a que aparcar, dar marcha atrás o zigzaguear por calles estrechas no resulte un calvario. La tierra, su segundo hábitat
Igualmente, fuera del asfalto el RAV4 es capaz de reivindicarse como una alternativa interesante ya que, a pesar de que no es tan efectivo como un auténtico 4x4, su capacidad off-road está muy por encima de las necesidades del usuario medio. Sorprende su capacidad de tracción en subidas comprometidas y también el agarre de sus neumáticos mixtos –pensados para un uso mayoritariamente asfáltico–.
Al volante de este todocamino es posible realizar recorridos por campo y montaña de dificultad media con toda seguridad y hasta afrontar zonas más comprometidas si el conductor conoce bien el terreno y las técnicas fundamentales del pilotaje 4x4.
Su altura libre al suelo es de 18,4 cm (no es uno de los mejores datos del segmento), mientras que sus ángulos de ataque, ventral, y salida, son de 28º, 24º y 20º, respectivamente. Con estas cotas, franquear obstáculos es factible, sobretodo gracias a la inestimable ayuda que prestan los dispositivos electrónicos de asistencia a la conducción. Pese a no disponer de reductoras, el control de tracción es el encargado de simular los bloqueos de los diferenciales delantero y trasero.
El motor 2.2 D4-D de 136 CV pasa por ser el más equilibrado de la gama, además, la ventaja de los propulsores de gasóleo de Toyota es que resultan bastante finos y suaves, dentro de las limitaciones del un diésel, y ofrecen una progresividad muy notable, con aceleraciones contundentes pero bastante lineales, sin grandes “tirones” en su capacidad de empuje.
Espacio generoso y configurable
Por lo que se refiere al habitáculo, el interior del RAV4 es muy espacioso teniendo en cuenta sus dimensiones exteriores, de hecho ofrece unos de los valores más generosos de su categoría. Para aumentar su versatilidad, los asientos traseros se pueden desplazar longitudinalmente y también permiten variar la inclinación de sus respaldos, con lo que se adaptan a las preferencias de los pasajeros o las necesidades de carga en cada momento.
De esta forma, el volumen disponible en el maletero oscila entre los 450 y los 1.750 litros de capacidad. Otro de los aspectos destacables de este modelo es su dotación de equipamiento; tanto en materia de seguridad como en lo referido a confort y comunicación, la oferta de dispositivos de Toyota es notable.