
El Focus de nueva generación, que ha hecho su debut en el mercado hace posos meses, mantiene invariable uno de sus rasgos más apreciados por los clientes: su dinámica de conducción. Tras los cambios y las mejoras introducidas por el fabricante, sigue siendo tan o más ágil, rápido, confortable y seguro, si cabe, que antes.
Continúa demostrando un gran aplomo en recta, destaca también por su eficaz y precisa dirección, que responde con gran rapidez a las órdenes de guiado del conductor, y posee todavía su característica capacidad de efectuar rápidos cambios
La referencia en diseño interior
Si el Focus ya era todo en ejemplo en cuestión de sensaciones, también lo es ahora en términos de percepción. Visualmente, experimenta una mejoría muy considerable en su interior, tanto a nivel de diseño como de materiales empleados, calidad de fabricación y aspecto general. De hecho, cada vez se encuentra más lejos de lo que es habitual entre sus rivales del segmento C (compactos) para acercarse a los estándares de los modelos del segmento D, el de las berlinas.
La presencia de numerosos elementos y piezas en símil de aluminio, junto con el empleo de plásticos y guarnecidos de tacto blando y rugoso hacen que el habitáculo resulte moderno y acogedor, cálido y agradable y que gane en prestancia y categoría.
La habitabilidad y el espacio son otros de los puntos fuertes de este modelo, que dispone de espacio suficiente en las plazas traseras como para acomodar a tres pasajeros adultos confortablemente, a la vez que cuenta con un maletero de generosas dimensiones: casi 400 litros de capacidad, ampliables a más de 1.250 abatiendo los asientos.
Más atractivo y agresivo
Entre las modificaciones más llamativas de su perfil exterior, muy bien trabajado para que mantenga los rasgos distintivos del modelo pero introduciendo matices de modernidad y deportividad, figura su frontal. Ahora es más afilado, gracias a unas ópticas muy rasgadas. La línea de cintura también transmite ahora más tensión y dibuja un perfil más musculoso y dinámico. Todas estas sutiles pero efectivas variaciones de diseño se enmarcan en la filosofía Kynetic Desing de Ford, que persigue una imagen y un aspecto dinámico, agresivo y atractivo, muy fluido al primer vistazo.