
La actual generación del A3 se acerca a su fin de ciclo. Tras vender más de un millón de unidades desde su lanzamiento, en el año 2003 –y casi dos millones si contabilizamos todas las versiones producidas desde el nacimiento del primer modelo, allá por 1996–, Audi tiene ya ultimado su sucesor. De hecho, el A3 Cabriolet, presentado hace pocos meses, ya adelantaba las líneas maestras del diseño exterior de la nueva generación. Pero antes de que llegue este momento, los responsables de la marca de los cuatro aros han aprovechado la madurez de este modelo, de fiabilidad
Más deportivo de lo que parece
El ágil comportamiento que siempre ha caracterizado al chasis del A4, junto con un acertado tarado de las suspensiones (firme pero no duro) le permiten alcanzar un ritmo de marcha y una rapidez de paso por curva muy interesante teniendo en cuenta las, a priori, modestas prestaciones de un motor, de sólo 1.400 cc. La sorpresa agradable que depara su mecánica TFSI se explica por la incorporación de un turbo pero también de un compresor, de tal manera que el primer dispositivo de sobrealimentación se encarga de aportar mayor respuesta en la zona alta del cuentarrevoluciones, y el segundo, mejora su funcionamiento en la gama baja y media de vueltas.
El resultado es óptimo; tanto, que cuesta pensar que bajo el capó se esconde un bloque tan “discreto”. En ningún momento, ni por sonoridad, potencia y prestaciones da la sensación de no alcanzar el litro y medio de cubicaje.
Pero esta ingeniosa solución mecánica resulta muy equilibrada también en el apartado de los consumos y las emisiones. Sus registros medios se sitúan entorno a los 6,5 litros a los 100 km, escasamente un litro más de lo que puede consumir un propulsor diésel de similares prestaciones. Y todo ello, proporcionando unos niveles de suavidad, placer de conducción y confort de marcha excelentes, superiores a los de cualquier turbodiésel; más ruidoso, tosco y brusco en la entrega de potencia.
Calidad con sello Audi
Otra de las grandes ventajas de esta versión es que a pesar de tratarse de una de las más económicas de la gama A3 posee toda la calidad, la excelente apariencia y el completo equipamiento que siempre caracterizan a los productos de la firma alemana. Por 24.000 euros es posible disfrutar de un interior elegante, impecablemente rematado, con materiales agradables al tacto y con un sobrio toque de deportividad. Muy pocas marcas son capaces de ofrecer lo que Audi proporciona a sus clientes: la sensación de conducir un coche regio, resistente y duradero. Y es que sentarse al volante de un Audi transmite esa sensación especial por el tacto de sus mandos, la firmeza adecuada de los pedales, el preciso funcionamiento del cambio, la soberbia respuesta de la dirección y la atmósfera general que se genera en su interior, gracias a todos los componentes, revestimientos y embellecedores que rematan el habitáculo.