SsangYong Kyron 270 Xdi: Diseño acertado y equipamiento total
10-12-2007
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La nueva imagen del Kyron es ahora más armoniosa gracias a las modificaciones introducidas
La segunda generación del todoterreno coreano se caracteriza por su frontal y su zaga renovados según los gustos del mercado europeo y por incorporar a la gama una nueva mecánica diésel más potente y refinada.
El Kyron ya era un automóvil muy completo desde el momento de su lanzamiento al mercado, a principios de 2006. Pero esta segunda generación, comercializada sólo un año y medio después, incide justamente en los puntos más flojos del anterior modelo. Los responsables de la marca asiática han optado, con buen criterio, por modificar su trasera. La anterior, de formas muy forzadas, ha dado paso ahora a una zaga más convencional y discreta. En la parte delantera, los faros, la parrilla y el parachoques también se han estilizado para armonizar el conjunto. El resultado de
estas modificaciones estéticas es una línea en conjunto mucho más fluida.
Pero para mantenerse entre los mejores de su segmento, es el modelo más vendido de SsangYong en España, hacían falta, además, nuevos argumentos. La respuesta estaba en una gama mecánica más amplia. Conscientes de ello, los ingenieros coreanos optaron por ofrecer en el modelo intermedio de la gama 4x4 un motor más potente para complementar el único existente hasta la fecha, un turbodiésel de dos litros y 140 caballos. Para la ocasión, se escogió el conocido y eficaz 2.7 Xdi de cinco cilindros y 165 caballos. Este propulsor, de origen Mercedes, ya se emplea en el Rexton II y el Rodius y ofrece, además de mayor potencia, un plus de suavidad y confort de marcha notable, digno de un SUV de lujo de gran tamaño. Sin embargo, el Kyron aventaja a otros competidores directos en varios aspectos. Uno de ellos es la reductora, que le permite ofrecer unas prestaciones off-road dignas de un todoterreno convencional. Arsenal de ayudas electrónicas
Otro aspecto en el que el Kyron se muestra intratable es en el apartado del equipamiento. Sin ir más lejos, por lo que a ayudas electrónicas se refiere, este modelo incorpora de serie un sinfín de dispositivos para facilitar la conducción, tanto en asfalto como en campo. A los tradicionales ABS y EBD (sistema antibloqueo de frenos y distribuidor electrónico de frenada), añade ESP (programa electrónico de estabilidad), TCS (control de tracción) y ARP (sistema activo antivuelco). Y por si fuera poco, también cuenta con un dispositivo de control de descenso de pendientes (HDC) y un sistema de transmisión que activa de forma automática la tracción total cuando detecta pérdidas de adherencia. Como es de esperar, con semejante dotación electrónica, las incursiones por la montaña resultan mucho menos comprometidas y la seguridad por carretera también es de primer nivel.
Sin embargo, el comportamiento general es algo torpe cuando se circula por vías reviradas o con desniveles constantes, ya que el elevado peso del coche y un tarado de suspensión excesivamente blando penalizan su agilidad. Tampoco contribuye una dirección poco precisa y su considerable altura. Por otro lado, la respuesta en zonas abiertas y rectas, como autopistas y autovías, es excelente, ya que su motor entrega la potencia de forma constante y progresiva y la relación del cambio, con marchas relativamente largas, reduce los registros de consumo.
Por lo que se refiere al interior, el habitáculo es amplio y espacioso, como también lo es el maletero, que ofrece un volumen de carga útil de 625 litros. En cuestión de extras, la lista de esta versión no es extensa porque ya incorpora de serie un sinfín de elementos que otras marcas los consideran opcionales, como la tapicería de piel, el techo panorámico, el volante multifunción, etc. En definitiva, un producto muy competitivo, atractivo y polivalente.