HYUNDAI COUPÉ 2.7 V6 FX: La esencia de la deportividad
04-07-2005
Su imagen exterior, afilada y muy estilizada.
Con su potente motor V6 de gasolina, su configuración de coupé tradicional y su agresivo diseño, el nuevo Hyundai Coupé 2.7 atesora el ADN de un deportivo.
Pocos son ya los automóviles que ofrezcan deportividad tradicional por un precio razonable y con el equipamiento tan completo que incorpora este coupé coreano. Su mecánica, potente y con una sonoridad bien afinada al ralentí y en la zona alta del cuentavueltas, invita a experimentar sensaciones fuertes. Y es que con un propulsor V6 que rinde 167 CV de potencia a 6.000 r/m, las aceleraciones pueden llegar a ser de impresión, tanto por su contundencia y rapidez como por el rugido mecánico que generan. Lineal y progresivo en su entrega de potencia, la escalada de
revoluciones parece no tener fin cuando se exprime su potencial en marchas altas. Correspondientemente, su velocidad aumenta en paralelo hasta alcanzar unos imponentes 220 km/h.
El bastidor responde con eficacia independientemente del tipo de trazado, si bien el Coupé gusta de carreteras rápidas, con curvas de radio amplio y asfalto en buen estado. En estos casos, la suspensión trabaja adecuadamente para ofrecer una gran estabilidad y un buen aplomo. Incluso con el suelo mojado y muy frío -situación en la que los neumáticos trabajan con menor eficacia- el coche se muestra muy estable y acata sin rechistar las órdenes del volante.
Existe la opción de desconectar el ESP pero no es una posibilidad recomendable en este tipo de recorridos; quizás sí en zonas más reviradas o con firmes en peores condiciones. Dado que las velocidades son menores y la potencia de tracción mayor al circular con marchas más cortas, los conductores experimentados podrán disfrutar “sin interferencias” de la conducción de esta máquina. La frenada no desmerece el conjunto, como tampoco lo hace el cambio de marchas, manual de seis relaciones. Envolvente y muy acogedor El puesto de conducción también acompaña; es envolvente y muy acogedor gracias a que se trata de un coche de cintura alta en el que el conductor se encuentra relativamente bajo, si bien la regulación de su asiento –que ofrece una sujeción excelente y en el que literalmente se queda uno encajado– permite divisar el capó. Con ello, se obtiene una sensación muy racing, como si se tratara de un coche de competición.
Quizás su único problema es su distancia libre al techo, algo escasa para conductores de más de 1,80 m de altura. Este problema se deriva de la existencia de un techo solar eléctrico, que “roba” espacio “hacia dentro”. Las plazas traseras también adolecen de un problema similar: la curvatura del trecho hace que la altura en las plazas posteriores sea demasiado escasa. Sin embargo, salvados estos problemas, por otra parte comunes a casi todos los modelos de configuración 2+2, el interior del Coupé es bastante aprovechable, en especial su maletero: abatiendo los asientos traseros, el espacio es realmente amplio.
Su nivel de equipamiento es en esta versión máximo, lo que le otorga un precio sin competencia en su segmento; por 24.000 € ofrece ABS, ESP, tapicería de piel, techo solar eléctrico, climatizador, radio con lector de CD, ordenador de abordo, y en la consola central incorpora también tres pequeñas esferas (medidor de par motor, indicador de consumo y medidor de carga del alternador) entre otros tantos indicadores.
En cuanto al diseño, uno de sus puntos fuertes, el Hyundai Coupé ha reestilizado su imagen para lograr una presencia más musculosa, afilada y agresiva. Su estampa se asemeja a la de un superdeportivo italiano de renombre y a buen seguro estos imponentes rasgos dinámicos serán argumento suficiente para que los amantes de los deportivos clásicos lo contemplen con deseo cuando lo vean pasar.