La versión Cabrio del 911 Carrera supone un paso definitivo en la gama, aportando sensaciones más apasionantes que el coupé. La calidad general de todo su conjunto, el rendimiento del motor boxer de 3´5 L y la facilidad de manejo de la capota hacen de este “sin techo” un auténtico lujo en el mercado mundial.
Recientemente actualizado, el Carrera Cabrio ha supuesto la máxima expresión de la capacidad tecnológica de la marca. Aunque, por supuesto, acceder a este descomunal descapotable sólo está al alcance de bolsillos pudientes. Son 94.728 € sin añadir una pléyade de elementos opcionales que contribuyen a hacerlo más exclusivo si cabe.
Lógicamente, muchos pensaran que semejante desembolso es una locura, pero el 911 Carrera Cabrio es una perfecta y precisa máquina de relojería. La cantidad de avances tecnológicos que se han añadido a esta generación permite hablar
de una significativa evolución respecto a gamas anteriores. No obstante, el espíritu primigenio del 911 Carrera sigue latente, ante todo, en la exclusiva configuración mecánica. Toda la gama Carrera, incluido este Cabrio, mantiene el mítico motor Bóxer en situación trasera longitudinal y con seis cilindros opuestos, algo que ya se ha convertido en una nota de distinción. Con 3,5 L no deja de aportar caballos hasta llegar, prácticamente, al corte de inyección, radicado en las 7.000 vueltas. En concreto, según cifras de nuestro Centro Técnico, son nada más y nada menos que 326,8 CV, apoyados por una cifra de par máximo de 386 N/m, conseguida a las 4.302 vueltas. A ello hay que añadirle un comportamiento verdaderamente elástico en la entrega del par y una caja de cambios de seis velocidades, a nuestro juicio, perfectamente escalonada para sacar mejor partido a la extraordinaria fuerza del Bóxer. El efecto sobre las prestaciones es contundente. Por poner ejemplos, acelera de 0 a 100 km/h, en 5,19 s, pasa de 0 a 1.000 m en 24,44 s. y recupera de 80 a 120 km/h en 4ª en sólo 5,43. Sencillamente espectacular.
Además, la calidad de finalización es tan elevada que la rumorosidad resulta agradable. Tan sólo los consumos urbanos parecen desmesurados, pero eso es algo perdonable.
Para disfrutar del ronroneo del motor, aconsejamos bajar la capota de lona. El funcionamiento es sumamente sencillo y práctico. Basta con pulsar un botón durante unos 20 s e, incluso, se puede hacer en marcha, aunque sin sobrepasar los 50 km/h.
En cuanto al comportamiento, a ritmos normales poco podemos decir sobre su confort y calidad de rodadura. A la hora de extraer sensaciones deportivas es cuando el Porsche 911 Carrera Cabrio demuestra que es un coche exclusivo y sólo apto para manos muy expertas. En curvas amplias, que permiten ir ligero, se nota que no apoya tan solidamente como otros modelos. En curvas más lentas y más deportivas es más divertido. Para extraer más sensaciones, es aconsejable montar el sistema de amortiguación activa PASM, 1.664 € que añadir al precio de partida. Funciona a través de unos sensores que envían la información recibida sobre el estado de la carretera a una centralita electrónica que modifica el tarado de amortiguación en función de esos datos. Otra fórmula de sacar deportividad al bastidor consiste en añadir el también opcional Sport Chrono Plus, un dispositivo que amplía las capacidades del modo Sport de las suspensiones. Apretando una tecla, modifica la respuesta del acelerador, del motor y la sensibilidad del control de estabilidad.
Por último, otro punto destacable del nuevo Carrera Cabrio es la seguridad. Es el más protector con sus ocupantes en la historia de la gama. Así dispone de serie de control de estabilidad, airbags frontales, laterales y de cortina, arco antivuelco de activación automática y, por si no fuera suficiente con los tremendos discos ventilados, dispone de unos opcionales fabricados en cerámica por 8.640 € más. Un auténtico lujo.