RANGE ROVER 3.0 TD6 HSE: Clase y distinción para la montaña
17-06-2005
Suspensión neumática de altura variable, control de descenso de pendientes, reductora... el nuevo Range Rover lo tiene todo.
El señorial 4x4 británico despliega todo su potencial mecánico al servicio del confort, logrando alcanzar unas cotas de refinamiento y confort propias de una berlina de lujo con las prestaciones y la capacidad de un todoterreno puro.
Este imponente vehículo ha sido diseñado para satisfacer a los usuarios más exigentes que desean toda la tecnología disponible aplicada a su seguridad y su confort. Lo cierto es que, es tanto lo que ofrece el Range que se podría calificar incluso de excesivo. Pocos serán los propietarios que logren sacarle todo el partido al coche y que realmente hagan un uso en profundidad de los innumerables elementos y soluciones técnicas que incorpora.
A pesar de que su altura y peso condicionan su comportamiento en asfalto, y le hacen balancearse ligeramente en las curvas,
su conducción es fiel a la trayectoria marcada, gracias a una dirección muy bien adaptada a la conducción por carretera. Por otra parte, los frenos, aunque presenta una frenada que acaba siendo suficiente, inicialmente parece que carecen del “mordiente” que sería necesario para detener semejante “monstruo”, y es que no hay que olvidar que su peso supera las dos toneladas y media, –una verdadera barbaridad– con las inercias que eso supone.
Pero es fuera de carretera donde demuestra su potencial y su auténtica vocación de explorador: vadeos de ríos, ascenso de pendientes pronunciadas, descensos vertiginosos, profundas roderas, inmensos barrizales... nada parece detener a un Range si su conductor demuestra destreza en su manejo.
Uno de los factores que le permite semejante agilidad campestre es el hecho de tener suspensiones independientes en lugar de ejes rígidos, ya que evita el peligro de golpear los diferenciales que van colocados más altos y protegidos. Las zonas arenosas son quizás las más comprometidas teniendo en cuenta su elevado peso. Su amplia distancia entre ejes la contrarresta por la posibilidad de elevar la altura de la carrocería a voluntad del conductor.
Esta nueva generación de suspensión neumática que monta el nuevo Range, no sólo permite subir la altura de la carrocería sino que, seleccionada la posición correspondiente, reduce automáticamente la altura del vehículo a partir de los 100 km/h. Con ello se logra un centro de gravedad más bajo, lo cual incide en una mejor estabilidad. En esa misma posición, también reduce la altura cuando se baja la velocidad de 20 km/h, para facilitar el descenso de los ocupantes que, a pesar de todo, tampoco resulta muy fácil puesto que las medidas del coche son algo fuera de lo común. A parte, existe la posibilidad de regular a voluntada la altura del vehículo cuando se desee. El corazón de la bestia En lo que se refiere a la mecánica, la combinación de este motor diésel de 3 L y 177 CV con el cambio de marchas automático Steptronic es la mejor manera de aprovechar su potencial. El recurso de la reductora queda para situaciones realmente complicadas, ya que en condiciones normales, sus 177 CV y su considerable par motor (390 N/m) bastan para salir airosos en la mayor parte de pistas y caminos por los que nos adentremos. Las aceleraciones son notables, al igual que las recuperaciones. Igualmente, su velocidad máxima y su velocidad de crucero pueden ser realmente elevadas, como lo será sin duda también el consumo. Y es que una aerodinámica y un peso como el del Range no son precisamente los mejores aliados del consumo. Ni que decir tiene que en las versiones equipadas con motor de gasolina, este problema se multiplica hasta alcanzar valores casi desorbitados. Sólo una cosa puede empañar ligeramente las cualidades mecánicas de esta versión diésel: el ruido del motor, que resulta algo elevado para un coche con su prestancia y su excelencia.
La atmósfera interior recuerda a los anteriores Range Rover, aunque con un significativo aumento de mandos, botones e instrumentos para simplificar conducción. La consola central está plagada de ellos (navegador, mandos del sistema de audio, climatización, selector e indicador de los tres niveles de altura de la carrocería, avisador de distancia de aparcamiento, interruptor del control de estabilidad, mando de la reductora, dispositivo de control de descenso de pendientes, y un sinfín de controles más... apabullante.
Con todo ello, se logra que la conducción sea segura y a la medida de los gustos y las necesidades de sus ocupantes. Y todo ello unido a los asientos, verdaderos butacones de piel con múltiples posibilidades de reglaje eléctrico. En su interior, a parte de un esmero por los detalles y los materiales de gran calidad empleados, algo poco frecuente en los todoterrenos, la amplitud es el elemento más característico; altura al techo muy generosa, gran espacio para las piernas de los tres ocupantes traseros, plazas anchas y una capacidad de maletero de 535 L ampliables a 1.756.