FIAT PANDA 4X4 1.2 CLIMBING: Talla pequeña para pasarlo en grande
17-06-2005
Acertado acabado interior, muy funcional, el Panda 4x4 es todo un descubrimiento.
Es el todoterreno más económico del mercado pero, a su vez, se trata de uno de los más divertidos y eficaces en off-road, ya que sus medidas y su peso le permiten adentrarse por donde otros no pasan.
Su apariencia no presagia lo que después es capaz de demostrar fuera del asfalto. El Panda es un verdadero 4x4 y una opción de compra muy interesante, puesto que además de sus conocidas virtudes (habitabilidad interior, buen comportamiento en carretera y precio ajustado), esta versión añade polivalencia de uso, mayor seguridad en condiciones de baja adherencia y un estilo más dinámico.
Sin necesidad de realizar un gran desembolso económico, se ajusta a la perfección a aquellos clientes que realicen salidas frecuentes u ocasionales a la nieve o a quienes les
guste adentrarse por caminos y pistas los fines de semana pero que no quieren comprometer la conducción del día a día con un vehículo grande, pesado y de mayor consumo y mantenimiento.
Gracias a sus contenidas medidas, el Panda 4x4 garantiza una conducción ágil por ciudad, siempre con dos ruedas motrices bajo circunstancias de tracción y adherencia normales, así como el franqueo de zonas comprometidas en la montaña cuando el conductor se atreva. A ello contribuyen decisivamente los neumáticos especiales para barro y nieve –con el código M+S– que monta esta versión. Lo cierto es que sorprende su capacidad de tracción sobre barro o en cuestas deslizantes, incluso con todo el pasaje a bordo. El secreto de su polivalencia y de su eficacia radica en su excepcional sistema de tracción, Así, en carreteras asfaltadas, la fuerza del motor se transmite en su totalidad al eje delantero. Sin embargo, cuando éste comienza a patinar, el líquido viscoso de los diferenciales se endurece, para enviar –en caso necesario– hasta el 100% del par a las ruedas traseras. Y todo ello de forma totalmente automática, sin reductoras y sin que el conductor deba ocuparse de nada más que de guiarlo. Urbano pero aventurero No debemos olvidar, sin embargo, que el Panda es eminentemente urbano, más que nada por las limitaciones de su mecánica, (gasolina 1.2 de 60 CV), de momento la única disponible, aunque por poco tiempo, ya que está prevista la llegada al mercado de una versión diésel 1.3 Multijet de 70 CV en pocas semanas. Este voluntarioso propulsor, cuya respuesta también está por encima de lo que cabría esperar de una mecánica tan ajustada, se queda, sin embargo, algo corto en carretera y sobre todo adelantamientos y recuperaciones (145 km/h de punta y de 0 a 100 en 20 s.) Y es que el incremento de peso debido a los refuerzos estructurales, la transmisión y los discos traseros, más de 100 kg en total, se nota.
Pese a todo, es innegable que el conjunto ofrece unas prestaciones muy dignas teniendo en cuenta su modesta mecánica. En cuanto a los consumos, la relación de cambio con marchas cortas y su reducido depósito, de sólo 30 L, limitan su autonomía a unos 400 km sin que los registros de consumo sean altos, (6,6 L de media) aunque tampoco bajos si atendemos a su tamaño. El confort de marcha, por tratarse de un coche pequeño, endurecido en su conjunto a nivel de suspensiones para mejorar su comportamiento fuera del asfalto y con una mecánica que gira habitualmente en la zona alta del cuentarrevoluciones, no es en absoluto malo. La ubicación sobreelevada de los asientos y una gran superficie acristalada, con grandes ventanillas laterales, contribuye a lograr una sensación óptima y no da la impresión en ningún momento de que conducimos un coche pequeño.
Este es justamente otro de los aspectos más sobresalientes de este vehículo; tanto los ocupantes delanteros como los traseros gozan de espacio y amplitud. También cuentan con una generosa altura hasta el techo y el acceso al interior es sumamente fácil y cómodo para todos. Por contra el maletero sólo ofrece 230 L de capacidad, aunque abatiendo los asientos puede llegar hasta los 780. La ubicación de los mandos, así como la ligera inclinación de la consola central hacia el conductor, con el cambio de marchas ubicado en el salpicadero, contribuye a que el conductor se encuentre enseguida muy cómodo al volante.