La estética de la última generación del CLS inaugura una nueva senda dentro de Mercedes sin romper con las claves que han hecho famosa a esta marca: lujo y distinción. En esta ocasión, hemos recurrido a la versión de inicio de la gama, la 350, para analizar los pros y los contras de este coupé de cuatro puertas.
La innovadora carrocería coupé de cuatro puertas supone un avance significativo con las tendencias que se estilan dentro del segmento. Pero en su virtud está también su talón de Aquiles. Efectivamente, su carrocería es impactante, distinguida, imponente; sin embargo, para que haya sido posible, Mercedes ha tenido que configurar un habitáculo únicamente para cuatro plazas en un bastidor de 4,91 m de longitud. Por si fuera poco, la forma de coupé dificulta el acceso a las plazas traseras y la habitabilidad en ella queda limitada por idéntico motivo. Delante, el espacio
a disposición de los ocupantes es mucho más holgado.
Este hecho no desvirtúa la calidad general del modelo. El Mercedes CLS es un vehículo redondo, casi perfecto y en el que todos los apartados han sido cuidados al mínimo detalle. Además, la falta de espacio puede ser considerada como irrelevante. No es un vehículo familiar, es un coupé. Su comprador potencial busca clase y distinción y el modelo de Mercedes las aporta a raudales. De hecho, el tacto general del CLS no tiene parangón en su segmento. Es rápido y deportivo, pero también es suave y confortable, más que el de muchas berlinas. En una palabra: primoroso.
La versión probada es la que da acceso a la gama. No tiene nada que envidiar a sus espectaculares hermanos mayores, el CLS 500 y el CLS 55 AMG, gracias al propulsor con el que va equipado, un V6 de 272 CV. Además, si esta mecánica ya es, de por sí, sobresaliente, Mercedes ha acertado al combinarla con una transmisión automática de siete marchas. Su elasticidad natural se multiplica al hacer las transiciones entre velocidades mucho más suaves. Las prestaciones son excelentes y los consumos, para un coche de sus características, también, sobre todo en carretera.
El bastidor es espectacular, apoyando la calidad general de la mecánica. En terrenos virados no da pie a la inseguridad con un tren trasero que corrige el subviraje, siempre y cuando se consiga llegar a él. Los frenos aportan un plus más de seguridad con un generoso rendimiento, una respuesta inmediata y una capacidad de detención espectacular (de 120 km/h a 0 en 52 m).
Lo único que desentona en este enorme conjunto es la dirección, bastante dura de manejar a medias velocidades. 60.300 € es el precio de partida de esta versión y de toda la gama CLS. Es elevado, por supuesto, pero sin duda alguna, este modelo lo vale porque es sobresaliente en casi todos los apartados. Si exceptuamos la ya comentada dureza de dirección en ciertos momentos, los únicos peros que se le pueden poner a esta realización se derivan de su innovadora y espectacular estética. A su usuario no le importará en demasía, si no, se debería comprar una berlina.