Un Diesel para el futuro. Altas prestaciones y, sobre todo, un confort de marcha sobresaliente.
El lanzamiento del 535d por parte de BMW ha permitido estrechar aún más la diferencia existente entre el tacto proporcionado por los motores de gasolina y el suministrado por los de gasóleo. BMW ha puesto todo su saber tecnológico al servicio de un modelo que marcará un hito en su segmento.
Con este modelo BMW ha dado una vuelta de tuerca más en la categoría de los Diesel. Si bien no es el que mejores prestaciones tiene en su segmento (tal honor recae en su hermano menor, el 530d), el 535d añade un plus tecnológico que marcará la senda a seguir en el futuro por las grandes berlinas. Y todo gracias al doble turbo, la primera vez que tal solución mecánica se utiliza en un vehículo de serie y que acerca, aún más, a los modelos impulsados por gasóleo a los de gasolina. El tacto y la respuesta de esta gran berlina han roto la barrera que separaban a ambos,
tanto es así que a bordo del 535d casi nada le diferencia de aquellos.
La incorporación de una sobrealimentación por doble turbo ha permitido, por un lado, una respuesta más firme desde bajos regímenes y, por otro, la eliminación definitiva del efecto turbo. Las consecuencias que para el comportamiento en carretera y el confort de marcha tienen estos dos logros son de difícil igualación en su segmento. El nuevo modelo de BMW responde desde prácticamente el ralentí, ganando en torno a 700 r/m de trabajo. Desde las 1.000 vueltas estos 3 L empuja con contundencia y lo sigue haciendo hasta las 5.100, con lo que su abanico de utilización no tiene parangón en su sector.
En cuanto al efecto turbo, pese a que los más modernos Diesel han logrado atenuarlo, en este 535d se ha alcanzado el punto culminante. La típica patada de los motores turboalimentados ya no es incómoda y lo único que es susceptible de ser mejorado en lo que respecta a confort de marcha es el ligero ruido del motor que se produce en torno a los 1.500 y 2.000 r/m y algunas molestias derivadas del tamaño enorme de los neumáticos. Pero no todo se puede pedir, si no sería perfecto y la perfección no existe.
No obstante el doble turbo, los 272 CV que rinde el motor y los 570 N/m que posee de par máximo, el 535d no es el modelo del segmento que mejor rendimiento alcanza en el apartado de prestaciones. Es el segundo por detrás del ya comentado 530d. La razón se debe más a la inclusión de un cambio automático de seis velocidades, el Steptronic, que a la potencialidad de su mecánica. Decir que con este cambio BMW ha querido primar el confort de marcha a las prestaciones es una obviedad. No obstante, hay que tener en cuenta que, aún así, está muy por encima del resto de rivales y tan sólo su hermano menor y en la versión manual le supera. No queremos pensar que ocurriría de incorporar un cambio manual.
En lo que respecta a consumos, el 535d está por encima de la media de su sector y consume casi 2 L más que el mejor en este apartado, de nuevo, el 530d. De todos modos, con 9,3 L de media, según nuestro centro técnico, es una opción mucho más económica que cualquier rival de gasolina.
Finalmente, las comparaciones son inevitables en el precio. El 535d cuesta 57.200 € mientras que el 530d es casi 9.000 € más barato. Pese a esa ostensible diferencia, comprar el primero en lugar del segundo puede ser una buena elección si computamos todos los importantes elementos con que está dotado de serie y que son opcionales en el 530d. Así cuenta con estabilizadoras activas (2.540 €), control de crucero (310 €) y con el propio cambio automático (2.480 €). Sigue habiendo una distancia de 5.000 €, el plus que vale disfrutar del mejor motor Diesel instalado en un vehículo de serie.