Las suspensiones del Getz permiten asumir terrenos virados sin sensación de balanceo.
Un precio ajustado, unos interiores de calidad y un comportamiento intachable son las principales bazas con que juega el Hyundai Getz, toda una mezcla de”urbanita” y monovolumen, que, además, nos permite disfrutar de una conducción divertida.
Durante mucho tiempo las marcas asiáticas han tenido que llevar el “sambenito”, en muchas ocasiones sin merecerlo, de contar con una calidad por debajo de la de los modelos europeos y de ofrecer un diseño poco “agraciado”. Sin embargo, poco a poco, y con un importante esfuerzo por su parte, los fabricantes asiáticos han conseguido sacar a delante interesantes proyectos, tanto en cuanto a tecnología como en cuanto a diseño, al mercado a precios muy competitivos.
De hecho, en determinados segmentos, desde Oriente se ha venido a Europa con ventaja, sería el caso
de los híbridos de Toyota, el Prius, o de Honda, el Insight. Pero también es el caso de los pequeños monovolumen, como el Getz.
Desde hace un par de años, tanto japoneses como coreanos trabajan en el mercado de este tipo de utilitarios, más altos y con más capacidad que los urbanos clásicos: el fruto de este esfuerzo está a la vista, cuando las compañías europeas y norteamericanas han querido darse cuenta, desde Japón y Corea ya habían llegado unos cuantos modelos a sorprender a los conductores occidentales. No será el último… El Hyundai Getz no es el primero de su clase, pero sabemos que tampoco será el último, sobre todo después de ver la excelente acogida que están teniendo los de su “especie” entre nosotros. Este asiático de nueva generación ya rompe la primera creencia arraigada entre la mayor parte de la población: el diseño de los fabricantes asiáticos deja mucho que desear. En cuanto se da un vistazo al Getz ya se ve el esfuerzo realizado por los creadores de este automóvil para crear un modelo útil, con una línea propia y sin caer en la eterna repetición de trazos. No es un diseño para tirar cohetes, pero tampoco se puede decir que estemos ante un coche feo.
El Getz, además, acaba de forma definitiva con la leyenda urbana que acusa a los vehículos con su mismo origen de carecer de calidad en los acabados. En este caso, las terminaciones son muy buenas, con el único pero de un tacto algo duro en sus plásticos.
El buen nivel de los materiales del Getz se percibe en cuanto se accede a su interior, donde encontramos un salpicadero bien ordenado y al que poco se le puede reprochar. Sólo se echan de menos más huecos para dejar cosas, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos en un pequeño monovolumen. Los mandos están a mano y su colocación es tan intuitiva que no hace falta ni estudiarse el manual ni separar la vista de la carretera al manipularlos.
En cuanto a la postura de conducción, no cuesta nada encontrar la más adecuada. Los asientos son amplios y ofrecen una sujeción adecuada, aunque no estaría nada mal que contasen con algo más de apoyo lateral y en el respaldo. Además, se pueden regular las alturas del asiento y del volante, algo que se hace indispensable para determinadas tallas.
La habitabilidad también está muy bien, aunque el maletero se queda algo escaso. Los 250 L de capacidad con que cuenta se nos quedan pequeños, a pesar de que los respaldos de los asientos traseros cuentan con tres posiciones diferentes. En carretera, sin problema Aunque el protagonista de esta prueba es un 1.3 y sus cifras parecen algo limitadas, en carretera no se encuentra ningún problema. Sus 88 CV, según nuestras pruebas en el banco de potencia, y una transmisión con unos desarrollos más bien cortos permiten una conducción alegre.
El tercer elemento que contribuye en la percepción de estar al volante de un modelo que no nos la va a jugar son sus suspensiones. La amortiguación del Getz cuenta con un tarado más enérgico del habitual en su segmento, lo que permite enlazar las curvas sin problema y sin percibir un excesivo balanceo.
La dirección se muestra precisa y transmite al conductor todo lo que éste tiene que saber que ocurre en la relación entre ruedas y asfalto. El tacto del cambio es muy bueno, con unos recorridos rápidos y un manejo suave.
Las cifras que ofrece el 1.3 de este Getz no son nada del otro mundo, pero tampoco se quedan entre peores del segmento. Se puede decir, que el modelo cuenta con un propulsor justo, pero al que no se le hecha de menos nada.
Entre las cifras que registra esta mecánica, destacan sus consumos, con un máximo de 7,8 L a los 100 km en ciudad y un mínimo de poco más de 6 L en carretera, según nuestras mediciones.
En resumen, el Getz es una excelente opción de compra, teniendo en cuenta que se ofrece a un precio muy ajustado y que en muchos apartados supera sin problema a sus rivales más directos, entre los que podríamos incluir al Daewoo Kalos 1.4, al Citroën C3 1.4 o al Ford Fiesta 1.4.