SSANGYONG REXTON 2.9 TD GLS: Jugando con los grandes
02-03-2005
En el asfalto, el Rexton se comporta con nobleza. No sufre bamboleos, ni cabecea, lo que le permite moverse a alta velocidad.
El Rexton pretende combatir con un precio atractivo a los TT más lujosos de Mercedes, BMW o Land Rover. Para ello, ha tenido que ajustar con cuentagotas su equipamiento, ha optado por una mecánica menos explosiva que la de sus rivales y ha sacrificado un poco su capacidad off road. Es el lujo al mejor precio, pero todo –tarde o temprano- se paga.
Si jugáramos al Precio Justo –aquel mítico programa en que los concursantes tenían que acertar el valor de un producto-, con el Ssangyong Rexton lo tendríamos bastante complicado. Podrían presentárnoslo como “un todo terreno que no desperdicia ni un cm de espacio y que logra que siete pasajeros viajen con suficiente comodidad, que incluye de serie elementos como el climatizador o las llantas de aleación y que monta un motor de origen Mercedes”. Hagan cálculos. Tiene el empaque –al menos a simple vista- de un X5 o un Clase M, pero, claro está, las marcas cuentan y SsangYong
no posee tanto caché como un BMW o un Mercedes. ¿Qué precio le darían?
Demos la vuelta al cartel: 31.553 € (es decir, algo más de 5.200.000 de las antiguas pesetas). Seguramente, muchos de nosotros no podríamos pasar a la siguiente ronda, ya que hubiéramos dado un precio bastante más alto. No hay que olvidar que la versión de gasolina de este modelo – de 3,2 L - cuesta 10.000 € más y por los modelos antes citados tendríamos que pagar casi 20.000 € más. Pero, ¿es en realidad una ganga?
El Rexton –por mucho que se empeñen sus creadores- estaría en un “nivel más bajo”, entre los Super Exceed 2.5 TDi, Terracan 2.9 CRDi, Montero Sport 2.5 TDi, Terrano 2.7, Frontera 2.2 Dti y Sorento 2.5 CRDi. Y, en este apartado, la cosa no está tan clara. Por citar solo un ejemplo, el modelo de Kia –el Sorento- cuesta 27.502 € y presenta una tecnología mucho más avanzada.
Aquellos con buena memoria recordarán que hemos dicho que “lleva un motor Mercedes”, pero este turbodiesel es un motor “demasiado veterano”: es cierto que incorpora turbo e intercooler, pero todavía recurre a la precámara. Así, no presenta un par apabullante (se mueve en torno a los 280 N/m a tan sólo 2.500 r/m) y tampoco es un prodigio de elasticidad (en torno a las 3.500 r/m ya se nota que desfallece).
Además, los desarrollos –excesivamente largos- no hacen brillar demasiado a esta mecánica, aunque –eso sí- es la mejor opción para contener su consumo a unos destacables 10,3 L de media cada 100 km/h. Es un motor bastante ahorrador, pero (no hay que confundirse) capaz de afrontar cruceros a alta velocidad. Sin embargo, conducir escapa muchas veces de las cifras y el Rexton ofrece alguna que otra sensación no demasiado grata. Así, su cambio nos ha resultado impreciso. Una lástima, ya que la dirección nos ha sorprendido por su agilidad (sobre todo si tenemos en cuenta el peso y las dimensiones del vehículo) y sus frenos son de los mejores del segmento: logra detenerse lanzado a 100 km/h en apenas 42 m (casi una plusmarca entre estos modelos tan pesados). Al volante En asfalto, el Rexton presenta batalla: tiene una amortiguación blanda (que busca, sobre todo, la comodidad de los pasajeros más que un comportamiento deportivo), pero se mueve con nobleza. Sólo tenemos que acostumbrarnos a los pequeños rebotes de su eje trasero para conseguir la suficiente confianza e imprimirle cruceros ciertamente altos. No hay inercias o movimientos parásitos (aunque, claro, su motor –un poco cortito- no le puede poner en excesivos aprietos).
Si nos salimos del asfalto, la cosa cambia: se nota más las carencias de la mecánica. Además, salvo los recorridos de la suspensión, las cotas TT no son destacables. Con un ángulo de ataque de 32 grados, una profundidad de vadeo de 74 cm y una altura al suelo de 19,5, el Rexton sólo consigue en el campo un simple aprobado. Encantos decisivos La mayor virtud del Rexton es el mimo con el que trata a cada uno de sus 7 pasajeros. La opción de siete plazas –que vale 1.443 €- lleva incorporada aire acondicionado para las plazas traseras. A pesar de tener estos asientos adicionales, el resto de pasajeros no tiene que hacer ningún sacrificio: en la segunda fila incluso hay más espacio que en sus rivales de Galloper, Hyundai o Mitsubishi.
Esta versatilidad le convierte en un importante candidato para aquellas familias que necesitan plazas extras y que no quieren renunciar a sus pequeñas excursiones. Además, es un coche que sirve para el día a día y que se desenvuelve muy bien en el asfalto. Su maletero, aunque no es de los más grandes del segmento, ofrece entre 120 y 455 L de capacidad, según juguemos con las plazas traseras.