El exterior del Saab 9-5 le convierte en un digno representante de su segmento.
Cierto es que, con el motor 2.2 de origen Opel que monta este Saab, las prestaciones se quedarán algo cortas para los amantes de la deportividad. Sin embargo, este turbodiésel cumple con lo que se espera de él: una velocidad media en autopistas más que aceptable y unos consumos moderados.
Recientemente, Saab ha introducido mecánicas Diesel en su gama 9-5, un modelo que demandaba este tipo de motorización, cada vez con más adeptos en su segmento.
Además del propulsor 3.0 TiD V6, la marca sueca ha adaptado uno de los motores de Opel para configurar su 2.2, de funcionamiento mucho menos suave y refinado que su “hermano mayor”, pero capaz de desarrollar una velocidad de crucero muy aceptable en carretera. De hecho, los 120 CV con los que cuenta le permiten alcanzar medias bastante elevadas en autopistas, manteniéndolas con facilidad.
Además,
este dinamismo no repercutirá demasiado en nuestro bolsillo: aunque los consumos son más altos que los de otros vehículos de potencia superior (los TID 130 CV del grupo Volkswagen, por ejemplo), no llegan a ser exagerados.
Un corto desarrollo final del cambio facilita una buena respuesta –ayudada por el turbocompresor de geometría variable y la culata multiválvula- a medio y alto régimen. Así, su reacción en cuarta y quinta resulta muy satisfactoria a la hora de afrontar los adelantamientos, pues su capacidad de recuperación es más que notable.
Esta característica puede llevar a pensar que su comportamiento en carreteras reviradas será bastante favorable y, de hecho, las previsiones se cumplen, pero siempre que el ritmo sea superior a los 100 km/h. A un régimen inferior, el propulsor se muestra perezoso y su respuesta no es tan alegre como podría creerse: los repechos y las curvas lentas se le “atragantarán” un poco si no lo llevamos alto de vueltas.
Por el contrario, si los virajes son amplios, el conductor de este Saab podrá comprobar cómo ha mejorado el chasis. Muelles más firmes y estabilizadoras más gruesas en el eje delantero y una dirección más precisa son los principales cambios, que permiten afrontar los giros con confianza y rapidez: la sensación de control es mayor y el cabeceo (una característica presente en las versiones anteriores) es menos acusado. Sin embargo, el confort de los ocupantes ha sido el patrón a la hora de tarar las suspensiones, por lo que los movimientos de la carrocería siguen restando agilidad al 9-5.
Sacar partido El aprovechamiento del espacio es la característica principal del habitáculo del modelo sueco, que consigue utilizar al máximo el mínimo hueco.
Así, cuenta con 80 cm de amplitud para las piernas, una medida que se encuentra entre las mejores de su categoría, mientras que la anchura disponible en los asientos traseros permitirá que cuatro adultos viajen sin problemas en este Saab –como de costumbre, la plaza central de la banqueta posterior es mejor reservarla para algún niño-.
Estas generosas medidas también están presentes en el maletero, con formas muy aprovechables y una capacidad de 530 L, asegurando así espacio suficiente para casi cualquier equipaje.
Si en las plazas traseras se viaja con comodidad, es evidente que ésta será aún mayor en las delanteras. El puesto de conducción -a pesar de la relativa dificultad para encontrar una postura correcta al volante- destaca por su amplitud y confort: los asientos son cómodos y sujetan razonablemente el cuerpo en las curvas –pese a la tapicería de cuero-, y las tres vueltas de volante y sus 10,5 m de diámetro de giro lo hacen muy manejable en las maniobras en ciudad.
El equipamiento de serie es bastante completo (no hay que olvidar que estamos ante un coche que cuesta 33.300 €, (más de 5.500.000 pesetas) e incluye climatizador, control de crucero, ordenador de viaje y llantas de aleación, entre otros elementos. Sin embargo, resulta casi imperdonable que no se haya contemplado el control de tracción o el de estabilidad, ni siquiera disponibles como opción.
Estos pequeños defectos quedarán exculpados al ponerse al volante de este Saab: teniendo en cuenta su coste, su buen hacer en autopistas –su terreno natural- y su presencia, nadie podrá poner en duda nuestra buena compra.