El diseño exterior no ha cambiado mucho desde hace un lustro, pero sigue conservando unas muy elegantes líneas.
Son muy pocos, son casi únicos… son los únicos vehículos que pueden luchar por la hegemonía en la zona más alta de todas las gamas y el Audi A8 es uno de ellos.
La elite de la industria automovilística pugna por ofrecer los mejores productos y Audi, miembro desde hace varias décadas de este escogido grupo, no iba a ser menos. ¿Y cómo lo demuestra? Pues nada más y nada menos que con su nuevo A8, un automóvil totalmente renovado que viene a disputar el más alto segmento con modelos como el Serie 7 de BMW, la Clase E de Mercedes o el Volkswagen Phaeton.
El nuevo A8 que hemos tenido entre nuestras manos dispone de tracción integral Quattro y de un motor de gasolina de 4,2 L de cilindrada que ofrece una potencia oficial
de 335 CV a 6.500 r/min y un par máximo de 43,8 m kg a 3.500 vueltas. Con estas cifras, no es complicado imaginar las prestaciones que nos brinda este gran automóvil.
Según los datos recogidos por nuestro Centro Técnico, acelera de 0 a 100 km/h en apenas 7,4 s, teniendo en cuenta que pesa casi dos toneladas, la cifra no es nada desdeñable. Además, tarda 27,7 s en recorrer el primer km, partiendo desde parado; luego hacerlo cuando va en marcha es pan comido para este gigante.
Junto a este potente propulsor está acoplada una caja de cambios automática (con posibilidad de manejo secuencial) de 6 velocidades. Sin embargo, las prestaciones no serían lo que son todo si no vinieran reforzadas por un bastidor de escándalo, que permite un comportamiento de lujo no sólo en las zonas rectas, sino también en aquellos recorridos virados.
El comportamiento es muy bueno, sobre todo debido a la amortiguación, que ahora depende de un sistema neumático (el que equipa el Phaeton, por cierto) y permite una distancia menor entre la carrocería y el suelo para circular a altas velocidades y una distancia mayor para terrenos más comprometidos, donde, eso sí, no se podrán superar los 80 km/h.
El sonido del motor en el interior del habitáculo apenas se escucha gracias a un aislamiento correcto del habitáculo. Según nuestros datos, al ralentí se registran 44 decibelios, mientras que a velocidades por encima de los 140 km/h se alcanzan los 68 decibelios.
Hablar de consumos es quizás hablar de uno de los inconvenientes de este automóvil. No es de extrañar, no obstante, que con una cilindrada de 4.200 cc gaste 18,3 L a los 100 km en recorridos urbanos y se sitúe en los 10,5 L, cuando circula a una velocidad de 120 km/h de media.
El interior está perfectamente acabado, en un nivel superior, incluso a un BMW Serie 7. La posición de conducción ideal se consigue de manera rápida gracias a la multitud de regulaciones eléctricas de los asientos. Éstos se sujetan perfectamente y sólo si se elige la opción de cuero, pueden resbalar un poco.
Los viajeros de las plazas traseras disfrutarán de bastante espacio y de unos muy cómodos asientos. Esta característica junto a las suspensiones que miman a los usuarios hace que los viajes en este automóvil, por largos que éstos sean, no se hagan interminables.
El equipamiento opcional de este A8 dispone de un todo elenco de elementos, desde los asientos calefactados por 495 € destinados a completar el ya de por sí completo equipamiento de confort hasta el mando por voz (705 €), la pintura metalizada por 1.245 € o la tapicería en piel y el techo eléctrico disponibles desde 2.240 y 1.615 €, respectivamente.
Hay otros elementos, como el reconocimiento de la huella dactilar, que cuesta 1.805 €; la llave electrónica, por 1.430 €; la suspensión deportiva, por 995 € o el control de presión de los neumáticos, 685 €… En definitiva, en equipamiento adicional se puede ir, fácilmente, la cantidad que podríamos invertir en un coche pequeño.