Esta versión de la popular berlina alemana destaca, sin duda alguna por su excepcional eficacia dinámica.
El A4 es un referente en el segmento de las berlinas de lujo. La combinación de su mecánica TDI de 130 CV con la caja manual de seis velocidades y la tracción integral permanente da como resultado un comportamiento dinámico envidiable con altas prestaciones y un consumo muy moderado.
Lujo, seguridad, elegancia y confort. Cuatro argumentos inapelables para cualquier conductor son algunos de los elementos que conjuga a la perfección el Audi A4 1.9 TDi Quattro de 130 CV. La firma de los cuatro aros ha logrado combinar de forma armónica los aspectos más solicitados por los clientes de este tipo de berlinas. En primer lugar, una línea sobria pero dinámica y moderna, que le confiere un especto elegante y discreto pero con un toque de deportividad, especialmente en la zaga, muy acertada.
En el interior, la pulcritud en los acabados y la presencia
de materiales ergonómicos y agradables al tacto le proporcionan una atmósfera cálida y acogedora, imprescindible para sentirse a gusto en los viajes largos. El lujo no se encuentra en la ostentación ni en el empleo de abundantes materiales nobles, sinó, como bien saben los responsables de Audi, en solventar de la manera más acertada todas las necesidades del conductor, en proporcionar aquello que facilita la vida a bordo otorgándole a su vez una imagen sofisticada y confortable con los materiales adecuados. Tan simple pero tan difícil a la vez. Por ello, el A4 hace gala de una excelente ubicación y distribución interior, con los controles y la botonadura colocados en el lugar más racional e instintivo, sin modernidades innecesarias ni revolucionarias disposiciones de los diferentes elementos del salpicadero y el tablier. La dotación de elementos de seguridad, confort y electrónicos es, como no podía ser de otra manera, de primer nivel.
Su configuración cuatro puertas permite disponer de un cómodo acceso de los ocupantes a bordo, así como de una notable habitabilidad para los pasajeros de las plazas traseras, manteniendo también un extraordinario maletero de 445 L de capacidad ampliables a 720 con los asientos traseros abatidos. El espacio de carga es muy aprovechable y su boca de acceso no limita tanto la entrada de bultos de gran tamaño como sucede en otros modelos de la categoría.
Una mecánica para disfrutar Los propulsores TDi del Grupo Volkswagen se caracterizan por su eficacia y su consumo moderado. El motor de 130 CV, –paracen más a juzgar por su tremendo empuje– es quizás el más equilibrado, ya que goza de un caudal de potencia inmediato y sobrado, lo que sin duda incide en las prestaciones, pero, sin embargo su consumo se mantiene en unos niveles muy razonables, siempre que el ritmo no sea muy alto. Con ello se obtiene un coche divertido de conducir, de respuesta rápida y reacciones deportivas, pero a la vez se trata de un automóvil seguro por cuanto que los adelantamientos y las recuperaciones son también muy ágiles.
El cambio manual de seis relaciones es otro de los elementos que contribuyen a esta sensación: es preciso, de recorridos cortos y bien escalonados, y con él resulta difícil errar una marcha. Además, los bajos de su motor no obligan a realizar constantemente cambios de marcha como podría parecer por tratarse de una caja de seis velocidades.
La guinda de esta acertada combinación es la tracción integral permanente Quattro. Con este dispositivo, la capacidad de tracción parece multiplicarse, la estabilidad y el paso por curva son extraordinarios y, por si fuera poco, la polivalencia del vehículo aumenta, ya que sobre firmes de baja adherencia (agua, hielo y especialmente nieve...) el coche se puede conducir sin más, cuando una tracción delantera, y no digamos un trasera, dicen basta.
Toda esta conjunción de elementos resulta imbatible a la hora de plantearse la adquisición de una berlina de lujo de tamaño medio que reúna buenas condiciones en cuestión de eficacia mecánica y dinámica pero sin olvidar la economía de uso, así como espacio y capacidad de carga manteniendo una imagen exterior e interior elegante y con un toque de distinción. Evidentemente, no hace falta recordar que lo bueno no acostumbra a ser precisamente barato.