Distinción italiana en el segmento de los utilitarios.
Lancia refina su modelo más vendido, el pequeño utilitario Ypsilon con la incorporación de una mecánica Diesel y un cambio robotizado DFN. Con estos detalles, acentúa su toque de distinción respecto al resto de modelos que forman parte de su mismo segmento.
Mientras debate su futuro más reciente, las mentes de los ingenieros de Lancia no paran de trabajar. Ahora, aprovechando los avances tecnológicos incorporados en las otras dos marcas del Grupo Fiat, acaba de presentar una nueva versión de su modelo más vendido (con casi un 80% de las ventas), el Ypsilon, para mantener ese status de elegancia y suavidad sobre el que ha basado su éxito comercial y esa distancia respecto a sus principales rivales.
Un motor Diesel y un cambio robotizado añaden sofisticación y vanguardia a una gama que siempre se ha caracterizado
por su gusto, su suavidad de comportamiento, su calidad visual y su lujo interior.
En efecto, el nuevo Ypsilon Diesel mantiene intactos los argumentos sobre los que ha cimentado su reputación. En primer lugar, unas líneas externas muy atractivas gracias a los tiradores cromados de la puertas, a la distintiva parrilla delantera (aunque sin uso funcional) y a las suaves formas levemente redondedas. En segundo lugar, un interior fabricado en materiales de calidad y que, opcionalmente, puede incorporar cuero o el característico tejido Alcántara de Lancia. Por último, el equipamiento de serie, que es el que verdaderamente aporta ese plus de elegancia y superioridad respecto a sus competidores. Así, dispone de control de crucero, climatizador, sensores de lluvia y aparcamiento. Opcionalmente, tampoco se queda corto en ese afán por proporcionar un toque lujoso. Destaca el sistema telemático de última generación bConnect, que permite al ocupante disponer de información útil sobre el tráfico, teléfonos o ayuda en carretera contactando con un Centro de Servicios.
No obstante, conviene hacer una puntualización respecto a la dotación de serie y la opcional. Resulta un tanto extraño que elementos como los citados sensores se monten de partida, mientras se quedan fuera airbags laterales, respaldo trasero abatible o antinieblas. Tampoco cuenta con rueda de repuestos. En su lugar, se ha optado por el más que discutible kit reparapinchazos, algo que cuenta con muchos detractores. Disponer, en esta versión, de todo el equipo completo supone algo más de 1.100€ en extras que añadir a los 15.130€ que cuesta esta versión de partida.
La distinción interna no está reñida con la funcionalidad. Y es que el Lancia Ypsilon combina, como hemos visto, la distinción de las grandes berlinas con la versatilidad de los monovolumenes. Su espacio es amplio y suficiente, aunque está homologado, extrañamente para cuatro plazas, con la desventaja monetaria que acarrea acreditarlo para cinco: dinero (126€) y llevarlo al taller para que le instalen un cinturón de seguridad central y un reposacabezas.
La posición del conductor es realmente buena y, fiel a su filosofía de coche cómodo, el acceso a mandos también. El salpicadero, muy similar al de los vehículos monovolumen, acentúa esa sensación de espacio. Además, su diseño es muy vanguardista, con lo que responde a la pretensión de la marca de comercializar un vehículo distinguido.
Los pasajeros traseros también viajarán confortablemente, sobre todo si la banqueta se desplaza hacia atrás. De realizarse esa operación, el damnificado es el maletero, cuya ya exigua capacidad de carga (290 litros), se reduce notablemente.
La versión probada monta el pequeño motor JTD de 1,3L, 16 válvulas y 70 CV dotado de un evolucionado sistema de inyección múltiple que reduce los ruidos, los consumos y mejora las prestaciones. En efecto, el Ypsilon 1.3 JTD sorprende en este apartado. La razón hay que buscarla en el rendimiento elástico de esta mecánica, que sube con facilidad a partir de las 2.000 vueltas hasta las 5.000 rpm. Son sólo 70 CV pero muy bien aprovechados.
El cambio robotizado DFN contribuye o, al menos, no perjudica la respuesta del motor. En automático, trabaja muy bien, sabiendo leer perfectamente el tipo de conducción y el terreno sobre el que se transita. El resultado es una conducción suave y cómoda, sin saltos estridentes en el cambio de una marcha a otra. En modo manual funciona, incluso, mejor y permite apurar las revoluciones al máximo.
Con la combinación de ambos elementos, el Ypsilon JTD respeta el tacto general suave con Lancia ha querido dotar a la gama. El confort de marcha es una de sus notas distintivas, mejorado, no sólo al haber incorporado estos dos elementos, sino también por la elección de los elementos que componen el bastidor, para los que prima la suavidad sobre la eficacia.