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Son dos rivales eternos. El comprador que pretenda entrar en el segmento de los coches de gama alta siempre tiene estas dos opciones sobre la mesa. En el caso de la nueva Clase E y la Serie 5 este cara a cara se hace aún más interesante.
De hecho, estas berlinas ofrecen similares cotas de espacio, un equipamiento igual de cuidado y una avanzada tecnología. Además, los dos modelos probados cuentan con una versión deportiva cuidada: en el caso del Mercedes, el acabado Avantgarde y el paquete AMG. Estamos ante el Clase E más dinámico de la gama con suspensión deportiva rebajada, generosas llantas de 18 pulgadas, neumáticos sobredimensionados… Pero, ¿será suficiente? Por otro lado, vamos a comprobar si por fin BMW podrá competir en confort con su rival. ¿Estarán los patrones cambiados?
Que nadie se asuste: el BMW sigue siendo el referente de agilidad gracias a un tren delantero más direccional y una suspensión más firme. Responde de manera más rápida que el Mercedes, que tiene un rodar más suave pero también menos directo. Mientras que el primero es un devorador de curvas y del pilotaje, el segundo es un amante de las rectas y la conducción fácil y relajada y, eso sí, los dos frenan a la perfección con unas distancias de frenado similares.
De serie, los dos incorporan la tecnología más avanzada en el campo de la seguridad: control de estabilidad, sistemas de visión nocturno, controles de crucero activos, faros direccionales, asistente de ángulo muerto, control de carril, etc.
Motores
Mercedes estrena el 2.2 de cuatro cilindros con doble turbo secuencial y 204 CV en esta nueva Clase E. La Serie 5 mantiene su 3.0 de seis cilindros y 197 CV. Menos caballos, sí, pero también dos cilindros extra que dan mayor refinamiento al giro de motor: gira más fino y a menos vueltas que su rival. Además, BMW asocia a esta mecánica un cambio de seis velocidades, mientras que su oponente presenta uno de cinco. Así, el 525D consigue ser más rápido y consumir menos a pesar de su menor potencia.
Cuestión de espacio
Ésta no será la carta decisiva a la hora de elegir un modelo u otro. El diseño está mimado y ambos cuentan con un equipamiento amplísimo para hacer de la vida a bordo un placer. Sin embargo, Mercedes con su suspensión ofrece un mayor confort de marcha. También ten en cuenta que el Clase E está recién rediseñado y ofrece un look más actual.
Los precios tampoco serán decisorios: el BMW es 250 euros más barato que su rival, una cantidad irrisoria si estamos dispuestos a pagar los más de 46.500 euros que cuesta cada uno. Eso sí, si queremos que nuestro Mercedes se vista con “el traje deportivo” –el acabado Avantgarde- tenemos que estar dispuestos a sumarles otros 6.000 euros extra.
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