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Dos maneras muy distintas de entender la deportividad. Por un lado, Subaru sigue apostando por la tracción total y el motor bóxer, una combinación de sobra probada en los principales rallies de todo el mundo. Por su parte, BMW opta por una carta de presentación más “burguesa”; al menos en teoría, ya que este Serie 1 monta un poderoso motor 3 litros biturbo.
No pueden ocultar lo que son. De hecho, en un simple vistazo ya detectamos rasgos distintivos del resto de hermanos de gama.
El Impreza
Enfrente tiene el 6 cilindros en línea que BMW ya ha probado en su Serie 3 coupé: es un inyección directa alimentado por dos turbos que ofrece 306 CV y un par máximo que se consigue ya desde 1.500 rpm.
Los 300 luchando debajo del capó
Estamos ante el duelo de los 300 CV. Imagínate que pocos peros podremos encontrarlos. Sin embargo, ¿cuál se adaptará mejor a nuestras necesidades y deseos?
El BMW tiene una entrega demoledora a cualquier régimen; incluso a ralentí. Y cómo suena. Además, este impresionante motor está atento a nuestras exigencias a la vez que, cuando conducimos de manera tranquila, sabe dosificarse sin que tengamos que estar castigando el embrague. Es una mecánica de guante blanco.
Por su parte, el Subaru es un producto más radical. Por eso, cuenta con un sistema denominado SI-DRIVE (Subaru Intelligent Drive), una ayuda electrónica de gran valor: mediante una tecla podremos seleccionar tres modos de entregar la potencia de nuestro motor. Y podemos darle rienda suelta sin ninguna preocupación, ya que superará las 6.500 rpm sin inmutarse.
El Impreza tiene un motor más puntiagudo y su sonido no nos ha encandilado tanto como el de su rival. Eso sí, en aceleración es el rey de la comparativa, mientras que el BMW gana de goleada en recuperaciones. Quizás ayude a decidirnos las cifras de consumo, donde el Subaru no se ha mostrado nada contenido.
Pero el Impreza tiene un as en la manga
Por ahora, analizando las mecánicas, la victoria parece clara para el BMW. Sin embargo, Subaru deja notar su buen hacer en el mundo de la competición: los mandos del Impreza son directos, el cambio preciso, el pedalier está pensado para el punta-tacón... Dejarás al conductor aparcado y sacarás el piloto que llevas dentro.
La suspensión del Impreza dispone de unos tarados más duros, pero no resulta incómoda en condiciones de asfaltos normales. Además, no te olvides que estamos ante un tracción total, lo cual es una garantía a la hora de tomar curvas.
El perfecto caballero
Por su parte, el BMW juega la baza de los buenos modales: lo cual también es una ventaja en la conducción deportiva, ya que no te exigirá tanta destreza al volante como su rival.
Además, también aprovecha el tirón de una estética moderna y exclusiva. Eso sí, no te olvides que este coupé es para 4 pasajeros y las plazas traseras andan algo justas para que viajen dos adultos.
Con el Impreza no pasarás desapercibido: carrocería musculada y un color exclusivo (el midnight blue pearl). Sin embargo, es más versátil al tratarse de un cinco puertas y con unas plazas traseras más amplias.
Mientras que el Serie 1 juega con la baza del lujo, el Impreza apuesta por un interior más deportivo: asientos semibacquet, pedalier de aluminio... Sin embargo, no creas que el Subaru está peor equipado; al contrario. Para estar al mismo nivel, el BMW tendrá que tirar de lista de opciones, ya que este modelo incluye de serie elementos como el control de crucero, los faros de xenón y el navegador.
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