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ACTUALIDAD
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Fiat Bravo 1.4 T-Jet vs Peugeot 308 1.6 THP: Viva la gasolina
01-07-2008
Parece que el Diesel ya no está tan de moda. Por eso, comparamos dos compactos de gasolina de última generación, el Fiat Bravo 1.4 T-Jet y el Peugeot 308 1.6 THP

Estamos en una época en la que el gasóleo ha dejado de tener la preponderancia de los últimos años a favor de la gasolina. Las razones hay que buscarlas en el incremento del precio del Diesel y en la mayor carga tecnológica de los últimos motores de gasolina, que hacen que las prestaciones se vean beneficiadas sin que el consumo se resienta. 

En este contexto se sitúan los dos protagonistas de nuestra comparativa, el Fiat Bravo y el Peugeot 308, sobre todo en las versiones que te presentamos en este test.  

Se

trata de dos variantes con propulsores que recurren al turbo como elemento clave para optimizar el rendimiento, algo que en el futuro se generalizará para contrarrestar la inevitable disminución de la cilindrada para lograr menores niveles de emisiones. Además, la fiabilidad de este tipo de mecánicas se ha reforzado y el precio, gracias a la creciente demanda, se ha visto reducido.   

El Bravo recurre a un motor de 1,4 litros para extraer 150 CV, mientras que el compacto galo necesita una mecánica de algo más de capacidad -1,6 litros- para obtener similar potencia. Uno y otro son muy interesantes desde el punto de vista tecnológico.   

El 1.4 de Fiat es un propulsor con bloque de fundición, con culata de cuatro válvulas por cilindro y con inyección indirecta al que se ha añadido, respecto a sus compañeros de gama, un turbocompresor que eleva la potencia hasta los 120 o los 150 CV, en función de la versión.

Por el contrario, el motor de Peugeot es un desarrollo completamente nuevo. Nace fruto de la colaboración del fabricante francés junto a BMW, que ya lo monta, en una versión de 175 CV, en el Mini Cooper S. Está fabricado en aluminio, dispone de inyección directa de gasolina y culata de cuatro válvulas por cilindro.

Centrándonos en el funcionamiento, a nivel de prestaciones el 308 sale ganando ligeramente gracias a una potencia en banco algo superior. No obstante, que el Bravo posea un cambio de cinco relaciones –bastante cortas- le favorece ligeramente en determinadas situaciones, tal como se refleja en las mediciones de recuperación y adelantamientos.

En la práctica, nos quedamos con el compacto de Peugeot, ya que posee un par más poderoso a bajo régimen, lo que le permite ser un poco más rápido en conducción deportiva que el Bravo.   

En el apartado de los consumos, el gato al agua se lo lleva el propulsor del Peugeot 308 1.6 THP que declara y consigue un menor gasto de combustible. Además, también aventaja a su rival italiano en cuanto a sonoridad, dando muestras de ser más refinado.  

Centrémonos en el comportamiento. El Bravo y el 308 tienen en común más de lo que podría parecer a simple vista. Equipan el mismo sistema de suspensiones –independiente de tipo McPherson delante y ruedas tiradas unidas a un eje torsional detrás- y con una configuración deportiva. En la práctica, el confort de marcha es superior al 308 que presume de una mayor capacidad de filtrado frente al compacto italiano, donde las pequeñas irregularidades se perciben más claramente en el interior. 

Cuando nos adentramos en carreteras más reviradas, ninguno de los dos peca de suspensión suave, por lo que su comportamiento dinámico es de primera. El único pero lo encontramos en el Bravo, donde la pérdida de confort es aún mayor en este tipo de trazados.

A la hora de frenar, nuestras sensaciones le dan ventaja al Fiat, cuyos frenos tienen mejor tacto –más progresivo y dosificable-. No obstante, cuando echamos mano de las mediciones de nuestro Centro Técnico, nos tenemos que rendir a la evidencia: el Bravo necesita casi 8 metros más que el modelo galo para detenerse desde 140 km/h.   

Si nos ponemos a analizar la vida a bordo de ambos modelos, la ventaja favorece ligeramente al Bravo gracias a un mayor espacio para las piernas de los pasajeros en las plazas traseras. El resto de cotas interiores es similar.   

En cuanto a acabados, la victoria, bajo nuestra opinión, recae en el compacto francés, con un salpicadero con una ergonomía correcta y bien cuidada.   

Finalmente, el precio es muy similar en ambos automóviles, siendo más barato el Bravo aunque contando con un equipamiento de serie algo inferior.


   

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