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En casi ninguna situación podemos decir que el BMW 118d es un coche cómodo, amplio y versátil, excepto si lo comparamos con el modelo al que se enfrenta en este test, el Mini Cooper Clubman 1.6D. En esta comparativa, intentaremos darte razones objetivas de peso para que decidas entre uno u otro según tus propias prioridades.
Aunque tanto BMW como Mini no tienen un precio de adquisición bajo, sí hay que agradecer que no pagan impuesto de matriculación, pues las mecánicas de ambos modelos no superan
Al motor del 118d se le han ajustado los desarrollos del cambio para que ofrezca un consumo más reducido. Además, este propulsor viene asociado al sistema Start&Stop que para la mecánica cuando el vehículo está parado, nos ahorra el desagradable traqueteo del Diesel y algo más de gasóleo.
A pesar de la frugalidad del motor, éste no pierde su nivel prestacional, ofreciendo un empuje constante desde el ralentí. Son 143 CV oficiales, pero se alcanzan más de 150 en nuestro banco de rodillos, lo que prueba el buen nivel del mismo.
El propulsor del Mini tampoco decepciona, aunque claro, son 33 CV menos, y si lo que buscamos son prestaciones sale mal parado ante el compacto de BMW. Sin embargo, en materia de gasto, el Clubman es el que menos consume, necesitando sólo 6 litros para recorrer 100 km en el ciclo mixto. Hay que recordar, además, que el modelo más grande de Mini también cuenta con la tecnología Start&Stop que citábamos más arriba.
Entre uno y otro, nos decantamos por el motor del 118d pues es más potente, ofrece mejores cifras y el extra de consumo que tiene no es apenas perceptible.
Más habitable el BMW
Centrándonos en el tamaño, la ventaja es clara para el Serie 1 frente al Mini. Esto, evidentemente, se traduce en una mayor habitabilidad para el compacto de BMW. Ni una sola de las cotas son favorables al Clubman –excepto en la altura en las plazas traseras y sólo por un centímetro-. Tampoco la novedosa manera de acceder a las plazas traseras del Mini –mediante una puerta que se abre enfrentada- supone una ventaja añadida. Es diseño, principalmente.
En cuanto al maletero, de nuevo la ventaja es para el Serie 1, que no será una referencia en capacidad de transporte frente a su competencia normal, pero sus 335 litros de capacidad superan con creces los 260 que en el mejor de los casos tiene el Mini. Además, de nuevo el método de apertura, ahora del maletero, nos obliga a abrir y cerrar primero una puerta y después la otra.
Si tuviéramos que elegir uno u otro por su comportamiento, la cosa estaría difícil. La calidad de rodadura del 118d frente a la diversión al volante –aunque con reacciones dóciles y predecibles- del Clubman. El BMW no es soso para nada, pero una suspensión más cómoda le predispone para paladares más selectos.
Y llegamos al precio, uno de los apartados más importantes de nuestra comparativa. Los 2.357 euros más que cuesta el 118d están justificados desde un punto de vista lógicamente irracional. Si te compras un coche mirando el euro, ni uno ni otro pueden estar en tu lista. Si el vil metal no es tu problema, claramente gástate más en el BMW.
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