Ford Galaxy 2.0 TDCi - Renault Grand Espace 2.0 dCI: Mucho más que espacio
14-11-2007
El segmento de los grandes monovolúmenes adquiere intensidad día a día, innovando en los nuevos conceptos de interiores modulables. Ahora, el renovado Galaxy se ha convertido en un fuerte rival para el Espace, ya que mantiene la esencia de los grandes monovolúmenes en cuanto a dimensiones interiores, pero con unas cualidades dinámicas muy por encima de lo habitual.
Con los monovolúmenes compactos en pleno auge, los grandes modelos han perdido parte del protagonismo del que siempre han gozado. Sin embargo, el renovado Ford Galaxy, ya en su segunda generación, representa un salto cuantitativo en este nicho de mercado. Frente a él, todo un veterano como el Espace, más concretamente el Grand Espace, una de las versiones que mejor representa el concepto de monovolumen en lo que a distribución del espacio interior se refiere. Y es que, quienes precisan de siete verdaderas plazas aptas para todas las tallas y un maletero de gran capacidad,
casi siempre han optado por el Espace.
Dos mastodontes del espacio
Las cotas de habitabilidad del Espace descubren un interior que, sin duda, es toda una referencia por el confort que ofrece a quienes viajan a bordo, con muchos centímetros en todas las plazas y en todas las direcciones, ya sea a lo largo, ancho o alto. Todas estas posibilidades de regulación en la segunda y tercera fila de asientos permiten adaptar muy fácilmente el interior a las necesidades de cada situación, disfrutando además de las mismas dimensiones en los cinco asientos traseros, asegurando así un elevado grado de confort incluso en la tercera fila.
Por su parte, el Galaxy ofrece mucho espacio para los ocupantes de la segunda fila y en la tercera fila opta por un sistema, quizás más práctico que el Espace, ya que monta dos asientos escamoteables bajo el suelo de dimensiones no tan amplias como los del Espace y sin regulación longitudinal, pero suficientes para ofrecer el confort necesario para realizar largos trayectos. En este sentido, la altura al techo es incluso algo mejor que la del Espace, mientras que el espacio longitudinal para las piernas varía en función de la situación de los asientos de la segunda fila, pero en cualquier caso se pueden ajustar para que las siete personas se acomoden sin problemas.
Particularidades
Si es mucho espacio lo que necesitas, quizás la mejor elección sea el Grand Espace. Si, por el contrario, buscas una cierta versatilidad, el Galaxy ofrece la comodidad de poder pasar de cinco a seis o siete plazas en pocos segundos y con mínimo esfuerzo.
En cuanto a las capacidades de carga, el maletero de ambos está sujeto igualmente a la disposición de los asientos traseros, disfrutando en el Grand Espace de un volumen máximo con las siete plazas operativas de 330 litros, mientras que el Galaxy se queda en 275. Eso sí, como cinco plazas, el Grand Espace se mueve entre 740 y casi 1.000 litros de capacidad, cifras casi más propias de una furgoneta de carga. El Ford, con sus 770 litros de volumen máximo no puede rivalizar con el Grand Espace en este sentido.
Confort en la conducción
En ambos casos encontramos interiores muy confortables por sus dimensiones, y, en carretera, el confort de marcha también es común a ambos. A pesar de ello, la conducción de uno y otro ofrece matices que les diferencia en su comportamiento. En la suspensión trasera, el Galaxy monta un elaborado multibrazo, mientras que el Grand Espace se conforma con un más sencillo eje de torsión. Los dos montan, eso sí, generosos calzados con llantas de 16 y 17 pulgadas y medidas de 215 y 225 milímetros de anchura respectivamente.
Las elaboradas suspensiones del Galaxy, y en general la puesta a punto del bastidor, se dejan notar en un tacto que acerca a este monovolumen a connotaciones más propias de una berlina. El Ford tiene una dirección con mucha precisión y un magnífico tacto y unos tarados de amortiguación algo más firmes para una gran eficacia en carreteras viradas, sin sacrificar apenas confort cuando el asfalto no está en muy buenas condiciones.
En el Grand Espace, se aprecia una amortiguación más suave que la del Galaxy, diseñada para satisfacer ante todo el confort de marcha, pero con tarados de muelles y amortiguadores bien equilibrados. Destaca ante todo la capacidad de filtrado de las irregularidades, manteniendo un paso por curva muy efectivo a través de unos apoyos muy sólidos, aunque la carrocería balancea algo más que en el modelo de Ford.
En trazados decididamente rápidos, no hay problemas por aplomo o estabilidad cuando se rueda al ritmo que ambos motores permiten, que les llevan a velocidades máximas que por muy poco no alcanzan los 200 km/h. Las suspensiones garantizan un sólido contacto con el asfalto, permitiendo moverse a cruceros entre 170 y 180 km/h de marcador sin necesidad de bajar el ritmo cuando las rectas dejan paso a las primeras curvas.
Buen rendimiento
Los motores aseguran un alto dinamismo gracias al buen rendimiento que muestran. En ambos casos encontramos una cilindrada similar, inyección common rail, turbocompresor variable e intercooler para un nivel de prestaciones no muy alejado uno de otro, en la medida que supone el rendimiento real que ofrecen.
Y es que a pesar de que las cifras oficiales dan una ventaja al Grand Espace de 10 CV, en la práctica el Galaxy supera a éste en casi 4 CV y desarrolla además un par máximo superior a los ya excelentes valores del motor Renault. Por ello, con cualquiera de estos vehículos el ritmo de viaje se puede mantener muy alto, aunque el Galaxy se beneficia de unas recuperaciones en marchas largas de mayor solvencia, a pesar de sus desarrollos más largos, para ofrecernos en general una mayor facilidad a la hora de marcar altos ritmos.
Pero en lo que el Grand Espace 2.0 dCi es muy superior al Galaxy 2.0 TDCi es en el agrado de conducción que proporciona el motor, que exhibe una suavidad desde bajo régimen muy superior a la del Ford, que requiere además un régimen de giro más alto en las arrancadas para salir con viveza. Por ello, en conducción tranquila, sobre todo en ciudad, resulta más agradable que el Galaxy, que requiere estar más pendientes en los primeros compases para salir desde parado con solvencia. También en carretera se disfruta de esa suavidad, que además se aprecia en un menor rumor mecánico.