
La movilidad eléctrica en España está siendo mucho más lenta de lo que podría parecer a causa de las propias limitaciones actuales de la tecnología: el precio, la autonomía, el tiempo de recarga de las baterías, y la infraestructura que se necesita, son un lastre.
Según un informe del Instituto de Estudios de Automoción para AutoScout24, el año pasado se comercializaron 567 motos y ciclomotores eléctricos sobre un total de 141.562 unidades, el 0,4% del mercado. En coches, la cuota de mercado fue del 0,05%, 375 vehículos sobre un volumen de 808.059 matriculaciones.
Esta mayor implantación de la movilidad eléctrica entre motos y ciclomotores –podría llegar al 5% en 2020-, se debe a que carecen de las limitaciones de los coches, pudiendo ser una opción de movilidad urbana bastante rentable por su asequible precio de adquisición, bajo consumo, facilidad de recarga –al menos en ciertas grandes ciudades-, y duración de las baterías.